jueves, 19 de octubre de 2017

PICO BERMEJO (1.474 m.) Y LA TIÑOSA (1.568 m.); ¡subidón....subidón!.

   Estamos en los comienzos de la temporada de senderismo y hace calor, mucha calor, demasiada calor. El verano se aferra al otoño y no se va con viento fresco, ni con agua caliente. Por estos dos motivos, porque estamos al comienzo y porque hace excesivo calor para este último día de septiembre, propuse una ruta corta, sin mucho desnivel y cerca de la costa, donde en caso de que el cuerpo nos lo pidiera, podíamos darnos un relajante y refrescante chapuzón. Pero la gente es "muy Aquarius", de modo que no obtuve mucho éxito y se impuso todo lo contrario:
   Jornada muy montañera, al sur de la provincia de Córdoba, de 15 km., con 1.400 m. de desnivel positivo, muy expuesta en un tramo, clasificada de difícil, sin sendero definido en más de un 70% del recorrido, y de una duración de 9 h. ¡Y dicen que no estamos locos! No se yo que pensar....
   Pues nada, nos fuimos derechitos a un paraje que por encima de los 1.100 m. está calificada como Área de Especial Interés y Zona de Protección A, es decir, un ecosistema de excepcionales valores naturales, científicos, culturales y paisajísticos. No en vano, desde el año 2.006, pertenece a la Red Europea y Mundial de Geoparques, entidad cuyo objetivo es garantizar la conservación y difusión del patrimonio geológico, un paraje que se encuentra en el Parque Natural de la Subbética, entre Priego de Córdoba y Rute, un lugar rodeado de olivos que no deja indiferente a nadie.

Nos fuimos a la españolísima Sierra de Horconera.



   El punto de partida, donde dejamos los coches, se denomina "Cortijada la Pasada de los Arrieros".  Y para llegar allí, dejamos la carretera A-339, que une Cabra con Priego de Córdoba, en la desviación que toma hacia Los Villares por la carretera CO-7208, y transitamos 6 km. su sinuoso asfalto.
  Prestos para comenzar a andar, dimos los primeros pasos, unos 700 m., por un bonito sendero, entre encinas, almendros y olivos,  que forma parte  del GR-7 E-4, sendero que empieza en Chipre, pasa por Centro Europa, atraviesa Los Pirineos y entra en España por Cataluña (lo he dicho bien "entra en España por Cataluña", al menos a día de hoy, mañana es el referéndum, ilegal, para la independencia de cataluña) y se alarga por Valencia, Murcia y Andalucía antes de terminar en Marruecos. Total 10.500 km., kilómetro arriba, kilómetro abajo. ¡Casi na'!
   Recorridos esos escasos y placenteros 700 m. del GR-7 nos desviarnos 90º a la izquierda y se presenta, ante nosotros, el primer subidón del día.

Al comienzo entre olivos.....
y a continuación por una pedrera interminable.

   Acometemos el desnivel con euforia, que viene del griego "fuerza para soportar", y con mucho arrojo, hasta de piedras, que pudieron causar pupa. Vamos buscando el collado de la derecha por un veredón que poco tiene que envidar a los de Sierra Nevada. En sólo 1 km. superamos un desnivel de 500 m. Lo único que nos hace olvidar el esfuerzo, cuando echamos la vista atrás, son las magnificas postales alpinas apoyadas sobre un ilógico campo de olivos y la Sierra de Pollos al fondo.

Alguna paradita hicimos.
Un verdón donde hay que usar manos y pies.
 
   Cuando llegamos al collado, con la lengua fuera, nos dimos cuenta que nos esperaba otra pendiente  de 150 m. de desnivel "positivo" (no se pa' quien es positivo) y 800 m. de distancia hasta Pico Bermejo, es decir "subidón, sobre subidón".
   Volvimos a acometer el desnivel y la distancia con ímpetu, del latín "impetus", que significa "fuerza o impulso", impulso que nos llevó, al poco tiempo, a estar charlando con dos corredores de montaña que habían llegado al pico antes que nosotros. Aprovechamos su presencia para que, antes de que se fueran corriendo, nos sacara la foto de grupo que servirá para poner cara a los que estuvimos allí.

De pie, de izq. a dech.: Rosa, Antonio Luis, un servidor, Pau, Susana y Baldo.
Sentado, de izq. a dcha.: Leandro, Juan, Farú (el perro), Mariló y Navarro.
Fuera del encuadre estaba Sacha, al perrita montañera por excelencia. 

   Desde Pico bermejo se puede ver una basta extensión a 360º del Parque Natural, pero miedo nos daba mirar lo que nos quedaba hasta llegar a la sierra que alberga el techo de Córdoba, sobre todo, teniendo en cuenta que nos separaba Sierra Alhucema con su temible y, al mismo tiempo, ansiada cresta.
   Visto lo visto, corrimos, no un tupido velo, sino, un diáfano velo, para no perdernos detalle de este geoparque y fuimos pasando como pudimos y por donde pudimos, de la cara este a la oeste, la mole que forma Pico Bermejo. Algunos lo hicimos pegados a la roca, cual "Salamandra de la Tiñosa", como describió Pau en su faceta de imitador del gran Felix Rodriguez de la Fuente, imitación que quedó plasmada en un vídeo para la historia (fauna ibérica. Jijiji.).

Bajando de Pico Bermejo con la vista puesta en los cortados y la silueta de la cresta de Sierra Alhucema.
Protegiéndonos, como diría nuestro particular "Felix"; "del sol del verano del solsticio"

   La subida por la Sierra de Alhucema la  hacemos en linea recta desde el Puerto del Cerezo, siempre, tratando de distinguir y de dirigirnos a una falla en a roca, en forma de rampa, que vimos vajando de Pico Bermejo.
   Volvemos a descubrir que no hay la señalización habitual que hay en otras montañas. No hay hitos de  piedras, ni señales pintadas en la roca, ni nada que se le parezca.... al menos, nosotros no las vimos.

El mastodonte de Pico Bermejo con el Puerto del Cerezo a sus pies.
Un corte muy apropiado para subir.
   
   Y por fin llegamos a nuestra deseada cresta. Y notamos como nuestro torrente sanguíneo experimenta una subida rápida y fuerte de su flujo, que no es debido a la marihuana y tampoco es el desnivel positivo, este "subidón" nos lo produce la contemplación de la cuerda que tenemos que pasar. Son unos metros muy expuestos a las dos caras. Lo afrontamos como podemos: Unos, entre los que me incluyo, nos concentrarnos al máximo para no tener un percance y nos olvidamos de todo, incluso, del resto del grupo (mea culpa), a los que abandonamos a su suerte. Menos mal que todavía hay caballeros en el mundo, y Leandro acompañó a Susana y Mariló a pasar el "mal trago". Mientras tanto, Juan, volvía con Navarro que no superó el vértigo y se dio la vuelta. Otros, como Antonio Luis y Rosa, fueron muy condicionados y pendientes se su anciana Sacha, a la que llevaban, nunca mejor dicho, mejor que en brazos. Antonio la transportó en una improvisada hamaca, entre los brazos, en los tramos más complicados. Todavía existen....¿cómo llamo a lo de Antonio Luis? ¿héroe, temerario, valiente....?
   
Cuerda de Sierra Alhucema. 
Momento inolvidable.
La sonrisa que no falte nunca.
Salvar la situación es lo principal.
Esta es la única que se traslada bien en estos lares.

   Pasados estos "críticos" metros, la cuerda se ensancha notablemente. Nos reagrupamos, comentamos los momentos vividos y recibimos los reproches (con motivo) de Susana y Mariló. Juan se reunió con nosotros. Él nos aclaró que Navarro intentaría dar la vuelta por la parte baja de la sierra, y unirse a nosotros antes de subir La Tiñosa.
   Bajamos por la ladera de la sierra sin perder de vista Puerto Mahina y sin ver un solo hito que nos indicara el mejor camino.
   En el puerto, decidimos almorzar y esperar a Navarro....que no llegó. Dudamos en subir a La Tiñosa, pero al final, se decidió que sí, que en distinción a mi persona nos llevaríamos otro subidón en el cuerpo. Rosa se quedó esperándonos en el puerto, lo hizo en distinción a Sacha que ya no está para tanto trote.
   El sendero de subida está muy marcado y, además, señalizado con hitos de piedra (los primeros que vemos). 
   Hasta la peña del Morrión es un zigzagueo constante y con bastante pendiente que tomamos con deportividad (unos más que otros) y determinación, pues no paramos hasta que llegamos al vértice geodésico. La que se paró, en seco, fue la digestión. Yo creo que comer antes de subir, no fue una buena idea.
   La permanencia en la cima no pudo ser más efímera, por lo menos para mi, que llegué el último; felicitaciones, foto rápida de grupo, firma en el libro de visita y.... ¡vamonos, que nos vamos!

Muy oportuna la bandera de España en estos días tan crispado con el tema catalán.
Estaba en la caja de acero inoxidable que contenía el libro de visitas 
¡Viva la alegría andaluza!
Había prisas por volver, a pesar de que el pescado estaba totalmente vendido.
    
   Al regreso, le hicimos una visita fugaz a la Cueva del Morrión, pero en esta ocasión, la corta estancia estaba justificada debido a la fuerte "fragancia" a cabra. Se ve que la cueva sirve de refugio al ganado caprino que no tienen ningún reparo en hacer sus necesidades en ella.

¿Y quien se va sin hacer un poco la cabra?
Desde el interior de la Cueva del Morrión.
   
   Volvimos a Puerto Mahina, y tomamos un sendero bien marcado que baja junto al Arroyo de Puerto Mahina. Sabíamos que quedaban unos cinco kilómetros y que nuestra reserva de agua estaba bajo mínimos, pero la providencia puso en nuestro paso un cortijo, un grifo y agua. ¡Estamos salvado! La cosa esta chupada....carrilito suave hasta los coches, y se acabó la jornada. Iluso de nosotros. No sabíamos que antes de llagar al Cortijo de la Peñuela, dejaríamos el carril para desviarnos a la izquierda y cruzar el arroyo de Puerto Mahina y enfrentarnos al penúltimo subidón del día. Tuvimos que pasar del este al oeste Sierra Alhucema, por su falda. Al principio el sendero se ve claramente, hasta que, sin darnos cuenta, lo perdimos. Lo perdimos exactamente igual que a Navarro, del que no teníamos noticias desde que se separó de nosotros. Bordeamos la sierra siguiendo el track, y este nos llevo derechitos al Cortijo del Puerto del Cerezo.
   
El penúltimo subidón.
Y la ruta acabó 400 m. después de pasar por la puerta del Cortijo del Puerto del Cerezo.

Un subidón no siempre lo produce el consumo de una droga, 
de hecho, pienso, que es la peor forma de obtener esa sensación.
Particularmente, yo estoy teniendo un subidón al terminar este relato y, sin verlo,
tendré otro cuando vosotros lo terminéis de leer, 
también estoy alegrándome (que es principio de subidón)
 de que hayan bajado las temperaturas y esté lloviendo en estos momentos,
pero en cuanto a la ruta se refiere,
hemos gozado de muchos subidones;
hemos gozado del subidón que genera compartir un día con buenos amigos,
hemos gozado del subidón que nos produce superar con éxito un obstáculo,
hemos gozado del subidón que nos ha producido ver a Navarro sano, salvo y harto de dormir, 
y, sobretodo, hemos gozado de los subidones que nos ofrece la naturaleza.   

Fin.   




    

4 comentarios:

  1. y yo he gozado leyendo tus cronicas como siempre manuel eres un ckarc

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  2. Eres un fenomeno manuel. Me a encantado incluso me atreveria a decir que volveria a ir jejeje eso si. Sedado y con una camisa de fuerza .un saludo

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    1. Muchas gracias, Navarro. Nadie podrá decir que no lo intentastes. Eso es lo importante. Un abrazo.

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